Nunca un título de un disco describió de forma tan exacta su sentido. Al tiempo en que una pandemia global ha dejado al descubierto las carencias, fallos y opresiones del sistema impuesto, Radiocrimen lanzan un puñado de canciones que no tratan de opiniones, sino de realidades. Es un disco severo y a la encía, sin vaciles, contado en forma de arte.

Las letras que en él encontramos no dejan atisbo de dudas o dobles sentidos, y aún así son pura poesía punk sin obviedades de panfleto. La música que las acompaña se comporta de manera similar, con la energía de unas guitarras afiladas que recuerdan tanto a los Clash del ‘77 como a los sonidos americanos más actuales, creando melodías que disparan los niveles de serotonina y dopamina. La batería es un cañón ajustado milimétricamente para acertar el tiro al punto exacto. No hay ninguna duda de que este disco está trabajado, pensado y cuidado al detalle.

El sonido, conseguido bajo la grabación de Pedro J. Monge y Aitor Ruiz en Chromaticity Studios y la masterización de Barry Sage, es redondo y demoledor.

Ahora es el turno de que tú lo escuches a todo volumen… e intenta saturarlo si te es posible. Está en tus manos

El disco ya está disponible en todas las plataformas digitales. 

Y no olvidéis que «Las peores cosas imaginables están sucediendo ahora mismo»

 


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